
Los caminos muestran en algunos puntos las heridas
de los hierros asomándose. Variadas promociones
han pasado por ellos socavando sus ilusiones,
porque el porvenir es como una tierra prometida
que cuando al fin llega viene envuelta en la fatiga
del desamparo. La vegetación clama por los rincones
como un espejo de la sed del planeta. Las tensiones
sufridas aquí, el estrés y la lucha por la vida
dejaron un sedimento de desgaste. ¿Dónde están
los profesores que fundaron estas antiguas aulas?
¿Qué se hizo de tantos jóvenes? ¿Y quiénes vendrán
a ser testigos del relevo? Sólo el Guiniguada
permanece al fondo incólume. No volverán
los días del ayer ni la gente que los habitaba.
Andrés González Déniz
Departamento de Lengua Española
IES Felo Monzón Grau-Bassas
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